Ciudad de Mexico, 28 de junio de 2026.- Francia ha registrado un aumento de la mortalidad en los últimos días, concretamente 1.000 fallecidos más que las autoridades sanitarias atribuyen a la ola de calor que abrasó el país la semana pasada y comenzó a remitir el sábado.
Según las cifras de Santé Publique France, basadas en certificados electrónicos de defunción aún provisionales, el martes 23 se registraron 1.200 fallecidos. Durante los días 24 y 25 de junio, descritas como las jornadas más calurosas desde que hay registros, hubo 1.400 fallecidos diarios. Esto contrasta con la media de 1.000 fallecidos diarios registrada durante los meses de abril y mayo, lo que significa que en solo tres días ha habido un millar de decesos más de lo normal.
Aún no están disponibles las cifras del viernes, cuando más de la mitad del país estaba bajo alerta máxima por las altas temperaturas. El aumento de mortalidad es más pronunciado en las regiones que han estado bajo alerta roja, como la región de París, Nueva Aquitania, Bretaña, el Centro-Valle del Loira, Normandía y Países del Loira.
El 85% de los fallecimientos corresponde a personas de 65 años o más, aunque Santé Publique France advierte que “hay de todas las edades”. Asimismo, la agencia sanitaria alerta de un incremento del 40% de fallecidos en sus domicilios. Météo France había advertido previamente que esta ola de calor sería similar a la de 2003, cuando murieron 15.000 personas en el país, aunque este episodio ha sido más intenso que aquel, el cual duró dos semanas.
Ante la crisis, el Gobierno activó el pasado miércoles el máximo nivel de alerta sanitaria. Los hospitales llevan días advirtiendo que las urgencias están desbordadas por consultas e ingresos vinculados a las altas temperaturas; desde el 18 de junio, los centros sanitarios han registrado un 20% más de intervenciones y consultas. A pesar de que tras la canícula de 2003 se adaptó un 40% de los centros sanitarios del país, Patrice Belloux, presidente de la asociación de médicos de urgencias de Francia, señaló que las situaciones “pueden agravarse en los próximos días”.
La ministra de Sanidad, Stephanie Rist, declaró que “aunque esta canícula es comparable desde el punto de vista meteorológico, la situación no es la misma desde el punto de vista sanitario”, asegurando que “no habrá la misma mortalidad” que en el episodio de 2003.
