Por Redacción
Kabul, Afganistán, 17 de marzo de 2026.- El gobierno talibán de Afganistán acusó este martes a Pakistán de bombardear un hospital de tratamiento de adicciones en Kabul, causando lo que describen como al menos 400 muertos y 250 heridos, en un ataque que intensifica las tensiones fronterizas entre ambos países. El bombardeo, ocurrido alrededor de las 21:00 horas del lunes en el centro de salud Omid, fue negado categóricamente por Islamabad, que afirmó haber atacado objetivos militares y de apoyo al terrorismo en la zona.
Hamdulá Fitrat, portavoz adjunto del gobierno talibán, confirmó las elevadas cifras de víctimas y describió una destrucción extensa en el complejo hospitalario. Por su parte, el portavoz del Ministerio de Sanidad, Sharafat Zaman Amarkhail, aseguró que no existen instalaciones militares en las inmediaciones del centro, contradiciendo así la versión paquistaní. Testigos citados por la agencia Reuters relataron que las explosiones ocurrieron mientras los pacientes finalizaban los rezos de la tarde, con al menos dos impactos en el área de habitaciones. “Todo el sitio se incendió, era como el día del juicio final”, declaró uno de ellos.
El Ministerio de Información de Pakistán emitió un comunicado rechazando haber atacado un hospital y sosteniendo que sus operaciones aéreas se dirigieron contra “instalaciones militares e infraestructuras de apoyo al terrorismo” en Kabul y la provincia de Nangarhar. Esta versión choca frontalmente con la narrativa talibán y con las imágenes reportadas por el medio británico BBC, cuyos periodistas accedieron al lugar y observaron partes del centro en llamas y al menos 30 cadáveres siendo trasladados.
El centro hospitalario bombardeado, conocido como Hospital de Tratamiento de Adicciones Omid, tenía capacidad para atender a unas 2,000 personas, según trabajadores del complejo citados por la BBC. La magnitud de la tragedia reportada por los talibanes aún requiere una verificación independiente, dado que las cifras oficiales no han sido corroboradas por organismos internacionales o medios de comunicación.
Ante la gravedad de los hechos, Naciones Unidas reclamó una investigación “independiente” y “transparente” sobre la explosión. El ataque se produce en un contexto de creciente conflicto fronterizo entre los talibanes afganos y Pakistán, que lleva semanas denunciando ataques del grupo Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP) desde territorio afgano. Este incidente marca una peligrosa escalada que podría profundizar la inestabilidad en la región y complicar aún más las ya tensas relaciones bilaterales.
