Por Redacción
Guelatao, 22 de marzo de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó este domingo las conmemoraciones por el 220 aniversario del natalicio de Benito Juárez García en su tierra natal, Guelatao, donde anunció el nombramiento de Margarita Maza Parada como Embajadora Histórica de México. El evento coincidió también con el bicentenario del nacimiento de la esposa del Benemérito de las Américas, figura a la que se reconoció su labor diplomática durante la Intervención Francesa entre 1862 y 1867.
Durante la ceremonia, realizada en el marco de las festividades cívicas locales, la mandataria federal destacó la vigencia del legado juarista y vinculó los principios de la Reforma con las acciones actuales de su gobierno. En su mensaje, Sheinbaum Pardo subrayó la reciente reforma al artículo 2° constitucional, la cual reconoce a los pueblos indígenas como sujetos de derecho público, así como la construcción de una ley secundaria destinada a garantizar la implementación plena de este reconocimiento legal.
El nombramiento de Margarita Maza como Embajadora Histórica busca rescatar el papel fundamental que desempeñó mientras Juárez lideraba la resistencia republicana. Fuentes históricas consultadas en el contexto del evento señalan que Maza mantuvo una activa gestión diplomática en el extranjero para buscar apoyo a la causa mexicana, una faceta de su vida que ahora es integrada oficialmente a la memoria diplomática del país mediante este decreto presidencial.
En el acto estuvieron presentes Artemio Cortés Hernández y Adelfo Regino Montes, quienes acompañaron a la jefa del Ejecutivo en este recorrido por la Sierra Norte de Oaxaca. La presencia de estos funcionarios refuerza el carácter institucional de la conmemoración, que sirve además como plataforma para reafirmar el compromiso del Estado con las comunidades originarias de la región, cuna del presidente más emblemático de la historia nacional.
La doble efeméride, que marca dos siglos del nacimiento de Margarita Maza y 220 del de Benito Juárez, cierra con un llamado a la unidad nacional y a la defensa de la soberanía, principios que guiaron al matrimonio presidencial en los momentos más críticos del siglo XIX. Con estas acciones, el gobierno federal integra la perspectiva de género y el reconocimiento histórico a las mujeres en la narrativa oficial de la patria.
