Budapest, 18 de junio de 2026.- El Parlamento de Hungría aprobó un límite constitucional de ocho años, equivalentes a dos mandatos de cuatro años, para cualquier primer ministro. La votación registró 135 votos a favor y 50 en contra.
La normativa establece que los mandatos ejercidos desde mayo de 1990 se contabilizan para este límite. Debido a esta disposición, Viktor Orbán, quien gobernó durante un total de 20 años, incluidos 16 consecutivos, queda inhabilitado para postularse nuevamente. Ante el cambio, Orbán declaró: “Al final, es el pueblo quien decide”.
La enmienda constitucional fue impulsada por el partido Tisza, liderado por Péter Magyar, quien obtuvo una mayoría de dos tercios tras su victoria electoral de abril. Los aliados de Orbán describen el paquete de reformas como un intento de excluir a un adversario mediante ingeniería constitucional.
La reforma también allana el camino para abolir la Oficina de Protección de la Soberanía, una agencia de la época de Orbán acusada de perseguir a periodistas, ONG y figuras de la oposición. Además, el gobierno ha dado señales de que emprenderá acciones constitucionales para destituir al presidente Tamás Sulyok, quien fue nombrado durante la era Orbán y se negó a dimitir tras el cambio de gobierno.
Como jefe de Estado, Sulyok tiene la facultad de someter las leyes a revisión constitucional. No obstante, la supermayoría de Magyar le permite, en última instancia, superar cualquier objeción presidencial e incluso reformar la Constitución para removerlo del cargo.
En el contexto internacional, Bruselas aceptó liberar 16,400 millones de euros previamente congelados el 29 de mayo. Dichos fondos habían sido retenidos por preocupaciones relacionadas con la corrupción y el Estado de derecho bajo el gobierno de Orbán. Por su parte, Magyar ha apoyado la adhesión de Ucrania a la UE y ha prometido la adopción del euro.
