Multitudinaria marcha en Buenos Aires reclama memoria y justicia a 50 años del golpe de Estado

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Buenos Aires, 25 de marzo de 2026.- Decenas de miles de personas colmaron el centro de Buenos Aires este martes 24 de marzo para conmemorar el 50 aniversario del golpe de Estado cívico-militar de 1976, en una manifestación marcada por el reclamo de “memoria, verdad y justicia” frente a las políticas del actual gobierno de Javier Milei. La marcha, convocada por Madres y Abuelas de Plaza de Mayo junto a otras organizaciones sociales y sindicales, culminó con un acto histórico donde el escenario fue instalado dándole la espalda a la Casa Rosada, simbolizando el distanciamiento entre los organismos de derechos humanos y el Ejecutivo nacional.

Durante el acto de cierre en la Plaza de Mayo, Taty Almeida, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora de 95 años, leyó un documento conjunto exigiendo al poder estatal que revele el paradero de los detenidos desaparecidos. “Levantemos ahora mismo muy alto las fotos de los desaparecidos y desaparecidas. En este momento miran hacia la Casa de Gobierno, a ese poder del Estado que no los busca, mientras los niega”, afirmó ante la multitud. La consigna “Son 30.000 desaparecidos” fue una de las más repetidas durante la jornada, en respuesta directa a los discursos revisionistas sobre el terrorismo de Estado que han proliferado bajo la administración de Milei.

Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, también tomó la palabra para señalar que las consecuencias de la dictadura persisten en los casi 300 nietos restituidos y aquellos que aún buscan su identidad. La dirigente enfatizó la necesidad de acompañamiento institucional para estos procesos, algo que consideró ausente desde que gobierna Milei. “Necesitamos de las instituciones políticas, el acompañamiento de la sociedad, el ejercicio de memoria y el quiebre de los pactos de silencio”, dijo Carlotto, quien recordó que cada restitución es evidencia de las atrocidades cometidas por el régimen militar que gobernó Argentina hasta 1983.

La tensión entre el gobierno y los commemorantes se evidenció no solo en la orientación del escenario, sino en el mensaje institucional del Ejecutivo, descrito por los manifestantes como revisionista. A diferencia de años anteriores, la administración nacional ha desarticulado diversas políticas públicas de memoria y reparación, lo que otorgó un cariz de resistencia a esta movilización del medio siglo. Elia Espen, otra Madre de Plaza de Mayo de 94 años, destacó en su lectura el rol crucial de las nuevas generaciones para defender la historia de las víctimas y evitar el olvido.

Testimonios de familiares de víctimas reforzaron el llamado a la lucha contra la impunidad. Agustín Cetrángolo, militante de Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio Buenos Aires, cuyo padre Sergio es uno de los 30.000 desaparecidos, declaró que su generación asume la responsabilidad de dar testimonio. “Nuestra única venganza es ser felices”, expresó Cetrángolo, quien señaló que, aunque no puede recuperar a su padre, la militancia le ha permitido conocer y hacer cosas importantes, afirmando que “no nos pueden robar la esperanza”.

La convocatoria contó con la participación de centrales sindicales como la CGT, organizaciones estudiantiles y partidos políticos, replicándose en las principales ciudades del país. La masiva asistencia refleja la vigencia del reclamo de justicia en una sociedad que, a cinco décadas del inicio de la dictadura más oscura de su historia, enfrenta el desafío de mantener la memoria activa frente a intentos gubernamentales de reescribir el pasado reciente.

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