Xalapa, 09 de abril de 2026.- Melchor Peredo García murió la madrugada del miércoles 8 de abril de 2026 en la ciudad de Xalapa, Veracruz, donde residía. El artista falleció a los 99 años de edad, según informaron fuentes cercanas al creador.
Su pareja, Lourdes Hernández Quiñones, confirmó el deceso y describió al fallecido como un “muralista, antes que pintor, artista de mirada creativa”. En un mensaje, Hernández Quiñones señaló: “Hoy vuela alto, ya en un cielo infinito de luz y color”.
Peredo García, nacido en la Ciudad de México, fue considerado uno de los últimos íconos del movimiento muralista mexicano iniciado a principios del siglo XX. Fue alumno de los artistas José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Sobre su trabajo, el propio Peredo afirmó en vida: “Mi pintura es continuidad del muralismo mexicano en sus características nacionalistas, pero también humanistas, democráticas y si se quiere socialistas, aunque el socialismo sea solamente un elemento del corazón”.
El artista diseñó y dejó obras en Estados Unidos, Canadá, Francia y México. Entre sus piezas se encuentran seis murales en la Universidad de París XII, en Francia; obras en el Centro de estudiantes Hendrix de la Clemson University en Carolina del Sur, y cuatro paneles en el Harton Theatre de la Southern Arkansas University en Magnolia. Se evocan al menos 25 murales de su autoría, caracterizados por una visión nacionalista, humanista y democrática.
Peredo era experto en la pintura al fresco, técnica que realizaba con una caña de bambú de más de diez metros o subido en un andamio. En 2018 creó seis murales portátiles donde plasmó el fenómeno histórico y sociológico de la llegada de los españoles a América. En esas obras, humanizó a los personajes y reivindicó a Hernán Cortés, La Malinche y Moctezuma, dejando atrás la figura de un Cortés decrépito, acabando con el mito de un Moctezuma salvaje y enalteciendo la figura de La Malinche.
En enero, el muralista se expresó inconforme porque las autoridades fiscales mexicanas pretendían cobrarle un adeudo de 32 mil pesos por murales valuados en más de 200 mil pesos. Quienes lo conocieron en Xalapa recordaron que era habitual verlo caminar por las calles de la ciudad con su cabello blanco y rostro marchito por la edad, siempre alegre y jovial. “La humanidad es una sola y eso es lo importante, todos somos parte de ella y al final de cuenta es un proceso formativo”, dijo alguna vez el artista.
