Estudio de UNAM e INAH revela que incendios en Teotihuacan ocurrieron en distintos periodos

Nacional

Por Redacción

Ciudad De México, 24 de julio de 2026.- Un estudio realizado por el Servicio Arqueomagnético Nacional (SAN) de la UNAM y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) determinó que el aparente incendio de edificios en la zona arqueológica de Teotihuacan sucedió en diferentes periodos y estuvo relacionado con el abandono de la ciudad, y no necesariamente con un colapso repentino o una invasión.

La investigación, cuyos resultados fueron publicados en el Journal of Archaeological Science Reports, se centró en el análisis de la pintura roja presente en tres murales ubicados cerca de la Plaza de la Luna y la Calle de los Muertos. Avto Goguitchaichvili, titular del SAN, explicó que se utilizaron técnicas de arqueomagnetismo para examinar 43 muestras de pigmentos y estucos procedentes de murales prehispánicos.

“El paleomagnetismo es una técnica que analiza cómo ciertas rocas y minerales son como ‘cápsulas del tiempo’ registrando la dirección e intensidad del campo magnético terrestre en el momento en que se formaron”, detalló Goguitchaichvili. Los experimentos, a cargo de los colaboradores Rubén Cejudo y Karen Arreola, se efectuaron utilizando tanto un magnetómetro de giro como un magnetómetro criogénico superconductor.

Las muestras fueron tomadas específicamente del edificio 3, el Palacio de Quetzalpapalotl y el Altar 3, en la Calzada de los Muertos. Durante el proceso, los restauradores notaron diferencias en el tono rojo, variando entre más fino o intenso, así como pruebas de material quemado, encontrando incluso un caso de pintura mural aplicada sobre un muro que ya había sido quemado.

Gloria Torres Rodríguez, restauradora del INAH y participante en el estudio, pormenorizó que la arquitectura del sitio posee un núcleo de barro con piedra de tezontle, sobre el cual hay un aplanado con arenilla fina que se recubre con estuco; a este se le coloca el color para el proceso de cristalización.

Sobre las implicaciones del hallazgo, Goguitchaichvili acotó: “Antes se pensaba que los edificios eran quemados debido al colapso, invasión o abandono de la zona, pero los trabajos de magnetización pictórica evidencian que esta tendencia no es literal, pues hay diferentes capas de pintura aplicada en un tiempo en que la zona era habitada con normalidad”. Esta técnica fue utilizada inicialmente para estudiar los frescos del Vaticano.

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