Por Redacción
Morón, Cuba, 15 de marzo de 2026.- Al menos cinco personas fueron detenidas en la localidad cubana de Morón durante protestas nocturnas desencadenadas por prolongados apagones y una aguda escasez de alimentos, según confirmó el medio oficial Invasor. Los manifestantes, frustrados por la crisis energética y la falta de productos básicos, realizaron cacerolazos y utilizaron las linternas de sus teléfonos móviles para iluminar la oscuridad, en un episodio que escaló hasta incluir el lanzamiento de piedras y daños a la sede local del Partido Comunista de Cuba. El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que las quejas de la población son ‘comprensibles y legítimas’, pero en un mensaje contundente advirtió que ‘para el vandalismo y la violencia no habrá impunidad’.
El Ministerio del Interior movilizó fuerzas de seguridad para controlar las manifestaciones, que según testimonios de habitantes incluyeron el saqueo de un inmueble y la quema simbólica de objetos frente a la sede del partgobernante. Aunque las autoridades no han proporcionado un número oficial total de detenidos ni detalles sobre posibles heridos, el reporte de Invasor confirmó al menos cinco arrestos por lo que calificó como ‘incidentes violentos’. La respuesta gubernamental fue inmediata, y al día siguiente se organizó un acto patriótico con militantes del Partido Comunista en el mismo lugar de las protestas, en un claro mensaje de reafirmación política.
Estos eventos se enmarcan en una crisis económica y energética persistente que afecta a la isla, con frecuentes cortes de electricidad que pueden extenderse por más de diez horas diarias en algunas regiones, y una severa escasez de alimentos y medicamentos. La situación ha generado un malestar social creciente, expresado en protestas esporádicas pero cada vez más audaces, similares a las que ocurrieron en julio de 2021, las más grandes en décadas. El gobierno cubano, por su parte, mantiene un discurso que distingue entre el derecho a protestar pacíficamente y lo que considera actos de vandalismo instigados por intereses externos.
La tensión en Morón refleja el desafío que enfrenta el régimen de La Habana para gestionar el descontento popular sin ceder a demandas políticas más amplias. Analistas señalan que la respuesta, que combina una represión selectiva de la violencia con actos de apoyo oficial, busca disuadir nuevas movilizaciones sin reconocer abiertamente la profundidad del descontento. La falta de información oficial detallada sobre heridos, la causa específica de los apagones y el número exacto de detenidos sigue alimentando la desconfianza entre la población y los observadores internacionales.
