Ciudad De Gaza, 10 de julio de 2026.- Un misil israelí alcanzó un vehículo en el barrio de Sabra, en Ciudad de Gaza, provocando la muerte de Mohamed Fawaz al Wahidi, un trabajador humanitario de 57 años, y de otras cuatro personas, entre ellas dos niños. El ataque también dejó varios heridos, según los reportes recopilados.
Al Wahidi, de nacionalidad palestina, era cooperante en una organización egipcia de ayuda a Gaza y llevaba años dedicado a coordinar la distribución de alimentos y asistencia para familias desplazadas en la Franja. Poco antes de su muerte, había ayudado a organizar la retransmisión del partido de fútbol entre Argentina y Egipto realizado el pasado martes.
En el mismo vehículo viajaba Ahmed Jehad Rajab Doghmosh, de 30 años, quien también falleció en el bombardeo. Además, murieron dos hermanos, Fadi y Hamzah Abdullah al-Deiri, de ocho y 12 años respectivamente, que se encontraban pasando por la calle en ese momento. El Centro Palestino para Derechos Humanos reportó las muertes de los menores.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) aseguraron que el ataque iba dirigido contra “un miembro de la rama militar de Hamás que viajaba en un vehículo en el norte de la Franja”. Sin embargo, una portavoz israelí no aclaró quién era el supuesto terrorista ni confirmó si esta persona resultó herida o muerta en la operación.
El ejército israelí afirmó tener conocimiento de “las informaciones que apuntan a que civiles no implicados resultaron heridos como consecuencia del ataque el martes”. La institución añadió que “el incidente está siendo revisado” y expresó su pesar por cualquier daño causado a “personas ajenas a los combates”, mientras que la portavoz de las IDF aseveró que la entidad adopta todas las medidas posibles para minimizar las víctimas civiles.
Mustafa, hijo de Mohamed al Wahidi, declaró estar “completamente destrozado y con el corazón roto por su pérdida”, aunque señaló que lo reconforta saber que su padre “murió mientras ayudaba a familias desplazadas y alimentaba a personas necesitadas”. En relación con su padre, Mustafa recordó: “Acordamos volver al mismo lugar y hacernos otra foto, con la misma sonrisa y la misma pose”.
El familiar del trabajador humanitario finalizó sus declaraciones afirmando: “La ocupación [israelí] no solo me arrebató un pedazo del corazón; me mató antes de matarlos a ellos”.
