Lima, 04 de julio de 2026.- Keiko Fujimori asumirá la presidencia de Perú el próximo 28 de julio de 2026, tras vencer al izquierdista Roberto Sánchez con 50.13% de los votos frente a 49.86%. La diferencia fue de menos de 50 mil sufragios en una elección donde la campaña estuvo dominada por el crimen organizado.
La mandataria electa gobernará hasta 2031 un país dividido, azotado por el crimen y con crónica inestabilidad institucional. Con este resultado, volverá al poder un apellido que desde hace tres décadas despierta adhesiones y rechazos casi por igual.
Aunque suele identificársele como japonesa, Keiko nació en Lima en 1975 y pertenece a la comunidad nikkei, descendientes de emigrantes japoneses. Sus abuelos paternos llegaron desde Kawachi, en la prefectura de Kumamoto, a inicios del siglo XX, mientras que su padre, Alberto Fujimori, fue en 1990 el primer presidente peruano de ascendencia nipona.
Keiko Fujimori fue primera dama a los 19 años tras el divorcio de sus padres. Alberto Fujimori gobernó Perú de 1990 a 2000 y murió en 2024. Para sus simpatizantes, rescató al país de la hiperinflación y derrotó a las guerrillas, en contraste, sus detractores recuerdan el autogolpe de 1992 y sus condenas por corrupción y crímenes de lesa humanidad.
En materia de seguridad, Fujimori promete militarizar calles y cárceles, y expulsar a los migrantes indocumentados. El contexto social muestra que en 2025 se registraron 26 mil 500 denuncias por extorsión en Perú, cifra nueve veces más que cinco años atrás.
La propuesta llama la atención en una dirigente descendiente de inmigrantes, pero su discurso distingue entre la migración histórica que se integró al país y la irregular, que asocia con la criminalidad, señalamiento dirigido sobre todo a parte de los 1.6 millones de venezolanos.
Perú ha tenido ocho presidentes desde 2016 y el Congreso peruano conserva amplias facultades para destituir al Ejecutivo. Fuerza Popular carece de mayoría propia en el Congreso, mientras la presidenta electa busca estrechar lazos con Estados Unidos y atraer inversión privada.
