Ciudad De México, 02 de julio de 2026.- Las ganancias ilícitas del robo y contrabando de combustible son utilizadas para financiar campañas políticas, influir en medios de comunicación y sobornar a funcionarios en México, según un reporte del gobierno de Estados Unidos, específicamente del Departamento del Tesoro.
Organizaciones como el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa utilizan los recursos del mercado ilícito de hidrocarburos para “favorecer la elección de políticos” que protegen sus intereses.
Los grupos criminales logran colocar “aliados en puestos administrativos clave dentro del gobierno mexicano”. La Red de Control de Delitos Financieros de Estados Unidos (FinCEN) sostiene que esta colocación facilita las operaciones de contrabando de combustible y el acceso a contratos públicos para lavar dinero.
El informe de EE.UU. identifica este esquema como “huachicol fiscal”, un mecanismo de evasión fiscal y lavado de dinero que consiste en importar combustibles desde Estados Unidos hacia México evadiendo el pago del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). La operación comienza cuando comercializadores estadounidenses adquieren combustible en terminales de exportación de Texas y lo canalizan hacia empresas fachada y compañías fantasma.
El combustible cruza la frontera mexicana en camiones cisterna, trenes o embarcaciones. FinCEN afirma que este mecanismo es facilitado mediante actos de corrupción en las aduanas y que los cargamentos son “declarados falsamente como aceites residuales, lubricantes, aditivos o desechos peligrosos”.
Intermediarios mexicanos utilizan permisos que les permiten comercializar combustibles, pero no importarlos, por lo que presuntamente recurren a “documentación y facturación falsas para ocultar el origen estadounidense del producto.” El combustible es almacenado en instalaciones bajo control de las organizaciones criminales y distribuido mediante gasolineras fachada o puntos de venta irregulares llamados “cachimbas”.
Los cárteles utilizan transferencias electrónicas internacionales, pagos con criptomonedas estables (stablecoins) y depósitos estructurados en efectivo para enviar recursos a proveedores en Estados Unidos, y el dinero presuntamente es lavado mediante la adquisición de vehículos. FinCEN cita estimaciones del gobierno de EE.UU. según las cuales “una cuarta parte y una tercera parte del combustible comercializado en México provendría de este mercado ilícito.”
