Ciudad De México, 17 de junio de 2026.- La ejecución de una “chilena” en el fútbol representa una verdadera proeza del movimiento que demanda una alta complejidad fisiológica, según explicó Víctor Manuel Rodríguez Molina, académico del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UNAM.
El especialista, quien cuenta con doctorado en Ciencias con reconocimiento Magna Cum Laude por la Universidad de Albert-Ludwigs de Freiburg, Alemania, y es maestro en Ciencias Biomédicas con especialidad en Fisiología de la FM, detalló que el sistema de control motor es el encargado de coordinar los movimientos corporales. Dentro de este proceso, el cerebro posee neuronas específicas responsables de la activación de cada músculo, mientras que el equilibrio forma parte fundamental del control motor.
Para llevar a cabo esta jugada, se requiere visión, control del cuerpo y anticipación del movimiento. “Primero, la visión. Tengo que ver exactamente de dónde sale el balón, con qué fuerza y velocidad; después controlar el cuerpo y hacer lo que se denomina anticipación del movimiento”, indicó Rodríguez Molina.
El académico describió la acción como un acto de precisión extrema: “Puedo impulsarme, levantar la pierna, moverla en el aire y golpear con fuerza sin caerme”. A pesar de que los jugadores de fútbol o atletas profesionales pueden mejorar su sistema de control motor, la chilena sigue siendo altamente compleja aun teniendo las condiciones para llevarla a cabo.
Como referencia de esta dificultad, el experto mencionó que Hugo Sánchez, considerado un especialista en la chilena, practicaba este movimiento después del entrenamiento. Sin embargo, de cada 10 ocasiones que la intentaba, atinaba únicamente dos o una.
