Ciudad De México, 07 de abril de 2026.- La Administración de Donald Trump enfrenta múltiples frentes de controversia, desde la implementación agresiva de deportaciones a terceros países hasta daños arqueológicos por la construcción del muro fronterizo, mientras refuerza la seguridad en Washington tras un incidente con armas de fuego cerca de la Casa Blanca.
Jean, un haitiano de 33 años deportado desde Estados Unidos a México a finales de octubre de 2025, fue trasladado a Villahermosa, capital de Tabasco, por autoridades migratorias mexicanas en un bus desde la frontera norte. “Solo están mandando a la gente aquí. No están ayudando en nada. Y luego, cuando intentas hacer algo por ti mismo, es un problema. No sé cómo explicarlo, pero es una locura”, declaró el migrante sobre la situación.
Según un informe del Congreso, el gobierno republicano ha gastado más de 40 millones de dólares para enviar a unos cuantos cientos de migrantes a países como Sudán del Sur o Esuatini, con un costo promedio de deportación de 130,000 dólares por persona. Aunque el destino más común para estas deportaciones es México, el juez federal William G. Young de Massachusetts señaló que, según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y un “acuerdo no escrito”, en el último año Estados Unidos deportó a 6,000 cubanos a territorio mexicano.
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum aseguró en diciembre que el país había recibido a 11,886 extranjeros hasta ese momento. Durante la Administración de Joe Biden se llegó a un acuerdo para recibir 30,000 personas al mes, pero eran retornadas de inmediato tras cruzar ilegalmente; el flujo actual parece ocurrir en virtud de dicho “acuerdo no escrito”.
En el ámbito de la seguridad interior en Estados Unidos, el Servicio Secreto implementó un estricto protocolo y reforzó la vigilancia alrededor de la Casa Blanca tras un incidente con armas de fuego ocurrido el domingo, coincidiendo con las festividades de Pascua. El presidente Donald Trump se encontraba en la residencia durante el evento. Las autoridades iniciaron una investigación exhaustiva tras recibir reportes de disparos en una zona cercana al complejo, aunque se confirmó que el tiroteo no ocurrió dentro de los terrenos presidenciales.
Agentes del Servicio Secreto bloquearon el acceso a las calles aledañas, establecieron un perímetro de seguridad ampliado y desplegaron unidades tácticas. El personal de inteligencia analiza grabaciones de cámaras de seguridad y coordina con el Departamento de Policía Metropolitana, manteniendo hermetismo sobre posibles detenciones o la procedencia exacta de las detonaciones. Las actividades programadas en la residencia sufrieron ajustes logísticos temporales y la seguridad en la Avenida Pennsylvania y el parque Lafayette permanece reforzada.
Paralelamente, este fin de semana se registraron detonaciones en el cerro Cuchumá como parte de las obras para la construcción del muro fronterizo. Los explosivos fueron utilizados por personal estadounidense y, según denuncias, un monolito de 35 metros de altura, tallado y considerado sagrado por pueblos indígenas, ha sido dañado. El cerro Cuchumá es una zona arqueológica y sitio ceremonial yumano que quedó partido en dos por la frontera durante el siglo XIX.
El sitio fue reconocido oficialmente en octubre de 1992 como Sitio histórico y sagrado dentro del Registro Nacional de Sitios Históricos (NRHP) de Estados Unidos y es considerado Patrimonio Cultural Inmaterial en México. Por otra parte, la semana pasada, Donald Trump asistió a una sesión de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos para discutir su iniciativa para negar el derecho a la ciudadanía a los nacidos en el país de padres indocumentados, tras que varios tribunales federales desecharan una orden ejecutiva sobre el tema por considerarla inconstitucional.
