Por Redacción
Washington, 21 de marzo de 2026.- El Senado de Estados Unidos rechazó este viernes aprobar una ley para financiar el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), lo que mantiene el cierre parcial de la agencia que comenzó el 14 de febrero. La votación registró 47 votos a favor y 37 en contra, mientras que 16 senadores no participaron en la decisión, dejando sin solución inmediata al estancamiento presupuestario que afecta las operaciones del organismo.
Como consecuencia de la falta de financiamiento, más de 100,000 empleados esenciales del departamento continúan prestando sus servicios sin recibir paga. La situación ha generado importantes retrasos en los aeropuertos del país, aunque no se han detallado cifras específicas sobre el impacto logístico. El bloqueo financiero persiste mientras se busca una legislación que permita desbloquear los fondos necesarios para la operación normal de las agencias bajo el DHS.
El estancamiento en el financiamiento obedece al desacuerdo entre republicanos y demócratas respecto a las políticas migratorias de la administración de Donald Trump, particularmente en lo concerniente a las operaciones de ICE y la Patrulla Fronteriza. Los demócratas exigen cambios operativos, como que los agentes no utilicen el rostro cubierto y que se requieran órdenes judiciales para allanamientos, vinculando la aprobación del presupuesto a una legislación que establezca límites a dichas agencias.
En medio de esta crisis presupuestaria, Markwayne Mullin, ex luchador de artes marciales mixtas de Oklahoma, se encuentra en proceso de asumir la dirección del Departamento de Seguridad Nacional. Sin embargo, la mayoría de las agencias bajo su futura supervisión operan sin fondos desde mediados de febrero, lo que complica la toma de mando y la gestión inmediata de la cartera de seguridad.
La figura del líder demócrata Chuck Schumer y los republicanos en el Senado son actores centrales en este conflicto legislativo, donde la negativa a aprobar el gasto sin las condiciones migratorias solicitadas mantiene la incertidumbre sobre cuándo podría terminar el cierre parcial. Hasta el momento, no hay indicios de que alguna de las partes ceda en sus demandas para destrabar la votación en los próximos días.
